Eternidad



Oscuridad, es lo que mis ojos ven. Un vago recuerdo viaja por mi mente. Inmiscuyéndose en recónditos sitios que creía escondidos. Una extraña música se posa en mis oídos, aunque no puedo ubicarla a mí alrededor. Mi pasado es algo confuso. Un remolino de pensamientos. Hasta que queda en blanco y solo queda tranquilidad y silencio. Siento un pinchazo en mi brazo, dolor. Aunque es tan rápido que parecería que solamente se trata de un mosquito, que hambriento me roba una parte del líquido carmesí que habita en mis venas. Pero en ese pinchazo no siento como me vacían. Una extraña sensación recorre mi cuerpo por unos segundos tras haber notado el dolor. Tras eso solo queda descanso, noto como mis párpados caen y mi mente huye de mi cuerpo. Ya no estoy consciente, caigo en un sueño profundo.
Al despertar, o eso creo yo escucho una voz. Parece provenir de una niña, es musical y algo aguda, quizás demasiado. Está situada a mi lado, de pie es la sensación que me da. A mi otro oído puedo escuchar como unos dedos dan unos leves golpes a una mesa, de hierro quizás. Parecen nerviosos o mejor dicho ansiosos. Esperan a que despierte. Prefiero no abrir los ojos, así pueda descubrir donde me encuentro, que me ha pasado a través de sus palabras.
Un leve susurro, nada más. Hablan de un accidente, algo sobre mis ojos. Una muerte. Mucha suerte. Solo capto leves palabras. Mis oídos aun están algo vagos a causa del sueño que me provoca el líquido que me han suministrado. Antes de darles el gusto de saber de mi despertar intento ubicar mi cuerpo. Estoy tumbada, en una cama algo dura. Mis brazos y piernas atados, fuertemente, como si no quisieran que me moviera. Puedo sentir un dolor punzante en uno de los brazos. Quizás el pinchazo es más constante de lo que mi mente puede recordar.
Decido abrir los párpados. Estos no me responden a la primera llamada. También deben estar afectados aún por el sueño. Aunque los abra sé que la luz no llegará a ellos, esta ya no existe para mí. Muchos intentos después consigo entre abrir los ojos. Aunque solo es una sensación, nada más. Siento sus expresiones de asombro. Un leve suspiro triste se ubica en el sitio donde se encontraba la voz de la niña. Unos sollozos empiezan a alejarse.
Siento algo cálido en mi mano. Muevo un dedo para que sepa que lo noto. El calor se acentúa cuando esta es rodeada por algo más. Quizás intentan transmitirme algo sin palabras. Apoyo y amor es lo único que me viene a la cabeza. Podría tratarse de pena. Prefiero no pensar mucho en ellos.
Muevo los labios, ningún sonido sale de ellos. Es como si hubieran apagado mi voz con un interruptor. Los sollozos crecen. Quien podrá ser la persona propietaria de ellos, me gustaría preguntar. Mi cuello no responde a mi llamado. Es como si cada parte de mi cuerpo fuera independiente. Como si un nuevo jefe estuviera guiándoles. Quizás es mejor así. Siento que mi cuerpo ya no es mío. Cada vez que el sueño me vence, mi mente se va perdiendo más y más. Cada recuerdo que tenía empieza a desaparecer. Como si nunca hubieran existido en mí.
Un leve roce se instala en mi mente. No es humano. Intento vislumbrar el dueño de dicha caricia, pero solo oscuridad se presenta ante mí. Un pensamiento recorre mi mente entonces. Quizás sea la muerte que venga a avisarme de que pronto me recogerá. Una leve sonrisa parece extenderse en mi rostro. El asombro me recorre. No había querido sonreír. Aunque parece que ella no es la única sorprendida. Un leve rumor llega hasta mí. Susurros de nuevo. Ya no les doy importancia, solo me llega el ruido mas no las palabras. Es como si la mayor parte de mi no estuviera ya en este mundo. Solamente me ata una cosa a esta fría cama. La cálida presencia depositada en mi mano.
Muevo los labios de nuevo, intentando despedir a aquellos seres. Ninguna palabra de nuevo. Quizás aún no sea el momento de irse. La muerte caprichosa no quiere llevarme a viajar aún.
De repente puedo escuchar con nitidez unas palabras depositadas en mi oído. Mis ojos se abren desmesuradamente. La voz no existe en realidad pero yo puedo oírla, a la perfección. Susurros de fondo se escuchan de nuevo, pero no son de importancia para mí. Pongo toda mi atención en las palabras. Aunque rápidamente desaparecen. Como si tuvieran algo de prisa por irse.
Intento detenerlas, muevo el brazo pero este está atado. Las dos personas a mí alrededor se dan cuenta y me detienen. Escucho un sonido conocido. Pronto volveré a dormir. Pero siento que esta vez no voy a volver. Ya casi no siento mi cuerpo. La calidez ha desaparecido. Solo quiero dormir, no volver a abrir los ojos y encontrarme con la oscuridad que me hace sentir completamente sola.
Los pasos se acercan a mí. Como sentenciando el dolor de nuevo. Un pinchazo y será el final. En ese momento siento una humedad extraña en mis ojos. Poco a poco se va formando la claridad, como si aquella sensación disipara la oscuridad y me proporcionara la visión de nuevo. Solamente veo una figura cerca de mi rostro. Mis ojos se humedecen más al verle, le reconozco. Siento mi rostro completamente empapado. Ya no es solo una simple lágrima. Estoy llorando, pero no es tristeza. Felicidad recorre mi corazón. Ahora entiendo el capricho de la muerte de no llevarme con ella.
Mi mano empieza a dirigirse a su rostro. Ya no hay cadenas que me aten a aquella fría cama. He recuperado la visión por completo y puedo ver una extraña escena. Mi cuerpo yace tendido en una cama. Tengo los ojos cerrados, pero mi rostro irradia paz y felicidad. Desvío la mirada y él está a mi lado. Me tiende su mano, la cual tomo con delicadeza pero a la vez firme. Como si nunca más volviera a dejarla escapar.
Lentamente nos alejamos, el uno al lado del otro. Felices por el reencuentro. Ya no escucho los extraños sonidos de aquella habitación. Solamente su voz. Dulce y penetrante a mi lado. Me susurra unas palabras. Las mismas que escuché justo antes de dormirme. “Te he estado esperando, amor mío”. Poco a poco nos desvanecemos. Nadie más va interponerse entre nosotros. Ya que el castigo fue cumplido al separarnos con la muerte de uno de los dos. Ahora solo nos queda estar juntos para la eternidad.


Vale parece que me encanta escribir historias en que la muerte esta presente me he dado cuenta XD pero me encanta no se, que dos amantes se encuentren aun después de ser separados por ella me parece algo precioso, la verdad es que siempre que escribo algo pienso en mi nene jeje al principio pienso uaaa espero que esto no me pase pero cuando se reencuentran es como bufff que feliz sabéis me encanta saber que volverán a encontrarse. Es lo que me pasa a mí cuando debo separarme de la persona que más amo, es como si una parte mía se quedara con él y después al reencontrarme la recuperara, siento ser tan cursi jeje XP Bueno espero que les haya gustado a todos, va dedicada a mi nene querido al que amo con todo mi corazón, TE ADOROOOOOOOOOOOOO AMOR MIOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO, mil besitos para ti cielo. Y bueno, gracias por leerme como siempre, nos vemos a la próxima ^^.

Byee

1 comentario:

  1. bubububu~ tienes razón, se parece a la continuación del atropellado... me ha gustado mucho, pero sigue ganando la de ayer, ya te dije que era super empalagosa, pero tenía ese punto que me hizo llorar más que cuando exprimes un trapo mojado xDDDD y bueno, te dejo mi coment, y ya nos veremos algun día de estos ne?

    Te quiero!! bye bee~

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Gracias por todos vuestros comentarios, recordad no insultar y siempre respetar a los demas para no ser borrados ^^.

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